Por: Everardo Sosa.

 

La privatización de la educación en México no ha sido aún completada por el gobierno en turno debido a que el pueblo de México no ha dado su aceptación. Un ejemplo de ello fue el claro intento privatizador que provocó una huelga de 9 meses en la Universidad más grande del país. Momentáneamente ese intento se congeló.

Recientemente en varios periódicos de circulación nacional, en especial La Jornada, se daban las cifras: el gobierno no solo aumentaba menos del 5% al presupuesto a las Universidades, reducía a la investigación, también y paralelamente, dejó de gastar 36 mil millones en materia social y en la educación casi 6 mil millones. La estrategia del gobierno de dejar sin presupuesto a las instituciones legitima la utilización de cuotas a estudiantes para recuperar el dinero que el gobierno no quiere otorgar.

Una mención especial merece el proyecto de “escuelas de calidad” iniciado por el gobierno de Vicente Fox que responde a los intereses empresariales, ya que viendo al trabajador como un producto, el empresario busca que se capacite para poder exprimirlo más (explotarlo). Para este proyecto se creará un organismo que será independiente de la Secretaría de Educación Pública (SEP), y se pedirá, además, presupuesto extra. Según ellos esto ayudará a promover la participación de los padres de familia, pero todavía no saben de qué forma.

En el nuevo organismo, la escuela y el profesor se verán obligados a entregar cuentas al mismo organismo que se pretende crear y a los empresarios y estos últimos decidirán el plan de estudios que les convenga. Así como también se supone que el organismo dirá el resultado a los padres de familia, y si estos están de acuerdo con el profesor, este podrá quedarse un año más. Esto significa que los maestros no tendrán plaza fija, obligándolo a trabajar por contratos temporales y exige también al profesor a cumplir los planes de estudio que imponga el empresario.

Esta medida se implementará específicamente a los niveles básicos y será en estos en donde el presupuesto se concentrará, descalificando a la Universidad Pública, ya que esta será sustituida por becas para poder ingresar a universidades privadas y quien no cumpla los requisitos, sólo tendría oportunidad de entrar a una universidad “subsidiada”, qué no es del todo pública, pues el estudiante tendrá que pagar lo que el gobierno deje de gastar en educación superior.

Las Escuelas de Calidad, según la presidencia, son la solución para sanar la mala educación en México, aunque les falta decir que también es la solución para aumentar la demanda de las universidades privadas. La presidencia pone como ejemplo a Chile y aseguran que esto ha funcionado muy bien. En Chile todas las universidades son privadas, lo que dificulta a la gente de escasos recursos el poder estudiar. Hace algunos meses los estudiantes Chilenos fueron fuertemente reprimidos por protestar en contra de esta política.

Esto demuestra el poco interés del gobierno para con la educación y para con el pueblo de México y evidencia sus compromisos con los grandes y millonarios empresarios que decidirán el futuro de las vidas de miles de mexicanos. Por esto decimos que la privatización de la educación no es la solución.